¿Por qué es tan importante la rotación de cultivos?

La técnica de la rotación de cultivos consiste en alternar plantas de diferentes familias y con necesidades nutritivas diferentes en un mismo lugar durante distinto ciclos. De esta forma se evita que el suelo se agote y que las enfermedades que afectan a un tipo de planta perduren. Es un sistema muy recomendable por las siguientes razones: Se aprovecha mejor el abono. Se controlan mejor las malas hierbas. Se disminuyen los problemas de plagas porque aparecen menos insectos dañinos. Supone un ahorro porque se necesitan menos tratamientos y fertilizantes. Mejora los nutrientes del suelo beneficiando a las cosechas. A la hora de aplicar esta práctica no se pueden suceder plantas de tipo vegetativo diferente pero que pertenezcan a la misma familia botánica. Por ejemplo: espinaca y remolacha (quenopodiáceas), apio y zanahoria (umbelíferas) o patata y tomate (solanáceas). Lo ideal es introducir regularmente en la rotación una leguminosa y alternar frutos que requieren una fuerte cantidad de materia orgánica con otros que son menos exigentes o que necesitan materia orgánica muy descompuesta. Algunas de las asociaciones posibles y recomendadas son: cebolla y fresas, tomate y cebolla, zanahorias y cebollas, maíz con judías, coles con lechugas o zanahorias y lechugas. Sin embargo, nunca rotes los tomates con las berenjenas o los calabacines con los tomates. Si se realiza una adecuada rotación de cultivos, las frutas y hortalizas crecerán sanas y fuertes. En Hortícolas Javier Miranda cuidamos al máximo todo el proceso de cultivo de nuestros productos aplicando tanto este procedimiento como otros que ayudan a aumentar la calidad de los alimentos.

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